Hola!
Soy Mimi Miró
Siempre he sentido un llamado en el corazón.
Pero durante mucho tiempo, en vez de escucharlo, seguí el camino que "se suponía" que tenía que seguir.
Mi historia
Durante años fui enfermera. Tenía trabajo fijo, seguridad, una vida que desde fuera encajaba perfectamente.
Pero por dentro, cada vez era más fuerte la certeza de que esa no era mi vida soñada.
Podía ver con claridad lo que me esperaba si me quedaba ahí: el hospital, la rutina, vivir esperando el fin de semana —si es que no me tocaba trabajarlo—, contar los días libres, soñar con las vacaciones.
Y aunque todo parecía estar bien… yo sabía que había venido a vivir algo más.

"Así que tomé una decisión que para la mayoría tenía muy poco sentido: renuncié a mi trabajo como enfermera y me fui sola a vivir a Nueva York."
No sabía exactamente qué estaba buscando, pero sí sabía que quedarme donde estaba me iba a apagar.

El momento que lo cambió todo
En Nueva York tuve una compañera de piso que vivía de una forma que yo nunca había visto antes.
Recibía dinero de manera inesperada, estaba feliz, atraía cosas buenas constantemente. Había algo en ella que me intrigaba muchísimo.
Un día le pregunté: "Pero… ¿cómo lo haces?" Y ahí se me abrió un mundo.
Fue mi primer contacto real con la manifestación. Por primera vez entendí, de verdad, que podemos reprogramar nuestra mente para crear conscientemente la vida que queremos vivir.
Me obsesioné un poquito, la verdad. Jajaja.
Empecé a atraer todo lo que quería
Me mudé a Australia, exactamente como lo había escrito en mi diario de manifestación.
Allí conocí al que hoy es mi marido, tal y como lo había descrito en mi diario. Manifesté la casa con vistas al mar, el trabajo con el que soñaba y, más adelante, la familia que siempre había deseado.
La manifestación dejó de ser una teoría bonita. Se convirtió en algo que vivía cada día.
La maternidad
Años más tarde, la maternidad me llevó a atravesar uno de los cambios más profundos de mi vida.
Me enseñó que cada nueva etapa te invita a convertirte en una versión nueva de ti misma. Volví a aplicar todo lo que había aprendido para crear, esta vez en familia, la realidad que queríamos vivir.
Hoy vivimos en el valle de una montaña, en una casa preciosa, y soy más feliz de lo que nunca imaginé que podría llegar a ser.

Lo que entendí en el camino
Con el tiempo entendí que manifestar la vida que deseas también implica atreverte a soltar la identidad que ya se te quedó pequeña.
Implica cuestionar lo que aprendiste, mirar de frente tus miedos, atravesar la culpa de querer más y dejar de crear desde la supervivencia, la exigencia o el "debería".
Porque muchas veces una parte de ti desea una vida nueva, pero otra parte sigue programada para elegir lo conocido.
Y ahí es donde empieza la verdadera transformación.

Mi misión
Después de haberlo vivido en mi propia piel, tengo claro para qué estoy aquí.
Acompaño a otras mujeres a descubrir lo que yo descubrí: manifestar no es cuestión de suerte. Ni repetir frases bonitas. Ni fingir que todo va bien.
Manifestar es aprender a transformar la programación desde la que estás creando tu vida.
Por eso mi trabajo une espiritualidad, subconsciente y acción alineada.
Porque cuando cambias la raíz desde la que eliges, deseas, decides y actúas… cambia todo.
EL SIGUIENTE PASO ES TUYO
Estás a un paso de crear la vida que siempre has soñado.
Si sientes el llamado, es porque estás lista. Cocrea Tu Vida te espera.
QUIERO EMPEZAR